martes

georgina:


besos secos y mudos que no entibian la mejilla, con la forma poco elegante de modular que tiene al hablar y su timbre de voz, de mina ingenua. como si la voz le nace de su nariz, entre los pelos y los mocos. pareciera que tiene miedo de agarrarse algún virus que contagie la menta o el jengibre, porque sólo una vez me ofreció su ayuda y me sorprendió, aunque sabía que era por lástima o felicidad de que ése era mi último día. mas allá de eso me alegra que ella llegue e inunde el suelo de pétalos, caídos de tanto ir de acá para allá por decorar todo el salón con flores de combinados colores que contrastan con las mesas, además le asienta bien su corte de pelo que danza con el ave de su nuca. que agraciado se me hace verla.
me caés mal, pero siempre espero a que llegues con tu andar de colegiala para que renueves las flores de los floreros reciclados que armaron con los frascos de miel vacíos.
georgina, hasta tu nombre es molesto para mi garganta-lengua.

san telmo (malbec-syrah) y el gran alfajor de chocolate

quiero hablarte de lo triste que estoy, que el vino tinto del sábado por la noche me pegó mal, porque media botella  sirve para que la ficha caiga y te des cuenta que ser de virgo es una mierda, que mi mayor defecto que buscar la perfección interna para devorarme el mundo en dos mordidas, como un alfajor simple de chocolate.