Y entrás en mi cabeza y me revolvés el estomago, y mis entrañas se retuercen y te volvés vómito; y te veo ahí. Y entras por mi nariz, oídos y orejas. Y te volvés a revolver, te derretís en mi carne y a chicarrás mi cerebro. Te enrredás por mis huesos, convidándote en vapor que sale por mis poros
basta, ya se que hablas de mi en tus entrada(?)
ResponderEliminarhice el comentario mas pavo del universo, en esta publicación tan esponjosa.
ResponderEliminar