Anoche me enamoré de un ventilador de pie, si.
Es blanco, petiso, se mueve a los costados y tiene cuatro y bellos botones en su pecho. Es muy serio, y eso lo hace chistoso.
No había mucho que hacer, así que nos tiramos a hacer nada. Yo lo miraba mientras el me acariciaba y hacia volar mi pelo con su viento prestado. Es muy linda compañía, me escucha cuando le hablo y me mira a los ojos fijamente El no suele hablar, yo trato de comprender qué es lo que dice, oigo atentamente la seguidillas de zumbidos que da, pero todavía no logro comprenderlo.
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