Hoy me deshago por dentro, y dejo que el veneno putrefacto de la angustia, pudra mis entrañas y carcoma mi corazón.
Hoy, es el día que mi mente colapsa al grito de mi garganta marchita por el sufrimiento agonizante del ayer.
Hoy, recluyo toda aquella emoción que sepa valerse por si misma.
Hoy ya no veré, ya no respiraré, ya no oiré, ya no sentiré.
Hoy dejan de a ver sentidos en mi. Ya mi voz no vibra en mi garganta, y mi respiración no circula por mis pulmones.
Hoy es el día, donde la brisa ya no acaricia mi pelo y el sol, no molesta mis mejillas.
Hoy, es el día que decido morir, sacrificarme, para mañana, volver a nacer.
Muerte en vida.
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