Y el silencio es enorme,
enorme, como tus pupilas por las noches, profundo,
como el lunar que acompaña la comisura de tus labios.
Es un silencio seco, seco y filoso.
Entumece mis mejillas.
La luna brilla, al igual que en tu ventana.
Y en mi bolsillo guardo un chocolate blanco que se está derritiendo,
¿lo querés?
contestame, dale.
No hay comentarios:
Publicar un comentario