Todavía recuerdo tu cuerpo recostado sobre el suelo, perdiéndose entre almohadas y sueños.
Todavía recuerdo los besos mudos y las miradas que se clavan.
Todavía mis manos juegan con el aire por las mañanas.
Todavía veo la mitad de tu cara dormir.
Todavía recuerdo el patrón de lunares que recorre tu espalda y como la luz cálida del sol se cola por la ventana.
Existís, y puedo besarte,
te tengo entre brazos y eres mio, una noche, dos noches.
Sos tan real como amar hasta que duela, que puedo explotar y armarme a la vez.
Me declaro en coma,
me declaro maricón.
Declaro que:
Todavía siento como el miedo recorre las venas por el temor a enamorarme.
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