-Pensé mucho en usted.
-Y yo en usted.
-¿Y en qué pensó?
-¡Tantas cosas!
-¿Qué cosas?
-Algún día te diré qué cosas.
-¿Y por qué no ahora?
-Ahora es demasiado pronto.
-¿Y cuándo no será demasiado pronto?
-Cuando esté segura.
-¿Segura de usted misma?
-No. De mí no dudo.
-¿Y qué necesita para no dudar de mí?
-¡Ah!
-¿Qué?
-¿No lo adivina?
Yo, vivísimo:
-Lo adivino.
-¿Entonces?
Entonces le daré mi amor.
Marco Denevi
No hay comentarios:
Publicar un comentario