El cinturón de Orión es minúsculo,
al lado de tu brazo izquierdo con sus siete lunares.
Es lo que llegué a ver, así lo sentí.
El diablo está en la casa,
lo esperé a media noche y el nunca apareció.
El fumar es perjudicial para la salud.
Y la ventana estaba abierta,
y mis tetillas se erectaron.
Piel de gallina, piel de naranja.
Gallina, cagona, cojones.
Anoche soñé que te mataba,
y eso se sintió bien.
Fui paciente, fui constante, fui piadoso,
te otorgué un último cunnilingus.
Las palabras, ya inexistentes de un ayer,
palabras sin dueño, frágiles, blandas.
Que se pudren como tu carne muerta,
como mis dientes.
El perfume, los cigarros,
los vestidos brillosos de hotel barato
Los violines y acordeones de Piazzolla.
Hoy la luna es mi consuelo y la soledad me acompaña.
Me despido.
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